miércoles, 10 de febrero de 2016

Soplan aires nuevos

Ha llegado el tiempo de la Cuaresma. Parece que se sucede año tras año este evento, nos preparamos para la llegada de la Semana Santa. ¿Pero qué significa esta preparación? ¿Hay que estar cuarenta días acordándonos de que cada vez queda menos para la vacaciones? ¿Si no reservamos ya pronto, quizás perdemos los chollos de hoteles en el sur? ¿O el hueco en la playa? ¿Hacernos con las mejores galas por si asistimos a alguna procesión o Eucaristía? ¿Hay que estar cuarenta días recordando que pronto termina el trimestre?

Los cristianos no deberíamos tener esta mentalidad. Se nos ofrece un tiempo privilegiado en el que reflexionar y ahondar en los pasos de nuestra vida. Jesús, antes de comenzar su vida pública, se retiró cuarenta días (Mt 4, 1-2) para orar, acercarse al Padre y para reconocer que este mundo no era el que hacía realidad el Reino de los Cielos.

A nosotros también se nos ofrecen unos días para pensar sobre nuestra sociedad, los problemas de nuestro mundo y de las limitaciones que nos alejan de la construcción del Reino de los Cielos. La limosna, la oración y el ayuno pueden ser gestos para hacer realidad ese proyecto de Dios, pero sólo tú sabes qué te une al Padre que un año más te pide "conviértete y cree en el Evangelio".

Hay miles de recursos que nos pueden servir durante este tiempo de Cuaresma para la reflexión y la oración. Cinco minutos al día no cuesta nada, piensa que Dios también se merece un "like", pásate por su red social, por la oración.



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